11 de agosto de 2010

Con el viento del Makhzen

El bochornoso Levante, arruina buena parte de la climatología melillense. Un sopor que aceptamos a regañadientes como contribución o tributo quienes miramos la ciudad con los ojos de una madre, cargados de indulgencia, limpios y generosos.
No sé si la humedad relativa del aire afecta a nuestros neurotransmisores. Pero el estío obnubila y, además, ayuno y abstinencia, propios del Mes Sagrado, contribuyen a entrar en una especie de modorra contemplativa o mística, que debidamente controlada, puede conducirnos a lo mejor de sí, pero como todo en la vida, también al futilidad impenitente.
La frontera, vuelve a dar que hablar. No es nueva la fórmula del Makhzen de ir rascando en las heridas para no dejarlas cicatrizar, como tampoco produce asombro la actitud de los socialistas españoles, que ya en la época de Felipe González, alertaron las sospechas sobre acuerdos o pactos secretos, que debido su naturaleza intrínseca, sólo podemos intuir y especular en cuanto a su evolución, desarrollo pasado, presente y futuro.
Tampoco debemos olvidar que J.L. Rodríguez Zapatero, en tiempos del gobierno de Aznar –año 2001- hizo una anómala visita a Rabat en términos diplomáticos –que fue tildada de desleal- cuando estaba muy reciente la negativa del ejecutivo del PP en Naciones Unidas a un acuerdo anexionista de Marruecos –con la promesa autonomista- sobre el Sáhara. Todos, entonces nos preguntamos, qué fue a tratar Zapatero con Mohamed VI, y a qué conclusiones llegaron cuando entonces, el hoy presidente, era oposición.
Ahora, se presentan otras dudas y añadidos, porque la supuesta “comunión” Madrid-Rabat se ha quebrado, dando lugar a una crispación inhabitual con acusaciones y paradójicos pretextos, cuyos motivos de fondo tendremos que valorar.
No ayuda que el saharaui, histórico alto dirigente de la RASD, Ahmed Ould Souilem, presentado hace ocho meses como nuevo embajador de Marruecos en España, siga sin tomar posesión del cargo. No se entiende, a pesar de ser inicialmente un “sapo de compleja digestión”, y menos tras las declaraciones de Zapatero pidiendo su llegada. Está claro que no nos cuentan la verdad. Los bajos fondos de la política y sus sumideros, no son bien recibidos en Ceuta y Melilla.

7 de julio de 2010

Haciendo apuestas

Que CpM vive unos momentos decisivos para la continuidad y futuro de su organización, a nadie se le escapa. Mustafa Aberchán, lejos de haber propiciado una renovación interna, parece dispuesto al “sacrificio o haraquiri” político, abanderando aquello de “o es conmigo, o no será con ningún otro”. Sus aliados socialistas, en franca decadencia, sabedores del próximo varapalo que habrán de recibir en las elecciones de 2011, sólo tienen una alternativa: “esperar que la movilización cepemista les compense las pérdidas”.
Imbroda, volverá a encabezar la lista popular por varias razones. La primera, porque tiene que seguir sustentando a un enorme tejido tributario, que sin él en el poder, lo pasarían francamente mal. La segunda, porque el PP en Melilla, se “auto-inmoló” hace tiempo y está condenado a desaparecer con quién lo ha convertido en un fruto hueco, donde todo son apariencias y no existe vida alguna.
El análisis, por tanto, partiendo de esas premisas, es relativamente fácil. Sólo CpM tiene potencial y recorrido electoral para en una “movilización especial de sus masas”, dar un vuelco al panorama, francamente favorable a día de hoy al Partido Popular, que maneja y controla 250 millones de euros de presupuesto municipal y tiene una misteriosa fórmula secreta para “narcotizar” a buena parte del electorado.
Ilusionismo y mucha magia, parece ser la contramedida diseñada por CpM-PSME en un intento desesperado por asaltar y derribar las murallas fortificadas del “imbrodismo ilustrado”, levantadas como consecuencia de la incompetencia e impericia de una oposición en los últimos diez años, sencillamente, trágica.
Los “sortilegios”, vendrán de Madrid, del aparato socialista en el Gobierno Central, que a través de los planes de empleo, pretenden hacer “tabla rasa” con el paro en Melilla. Y es que, una epidemia tan grave en el resto del país, puede ser liquidada de un plumazo, al menos durante un año, a través de una inversión relativamente “barata” si juzgamos los posibles resultados.
Terror ha causado tal conocimiento al complaciente y relajado PP, que según las últimas encuestas, podría superar hasta los 19 diputados en la Asamblea. Pánico, porque son sabedores del poderoso antídoto que puede manejar la oposición, y porque el sólo y remoto pensamiento de un fracaso electoral, que le hiciese perder la mayoría,
-considerando la guerra cruel en la que ya nos encontramos- supondría el exilio para una clase, ahora, plagada de ventajas y privilegios.
Esta “bendita” ciudad tiene esos contrastes y contrasentidos. Tan peliagudo e inimaginable resulta perder lo ganado, como sencillo y simple puede convertirse lo contrario.
No seré yo quién olvide de manera consciente, mirando hacia otro lado, un movimiento emergente llamado UPyD. Llevan tres años “cantando las mañanas a unos y otros”, recogiendo el hastió de aquellos ciudadanos que repudian a la aburguesada clase política, creando expectativas y ciertas ilusiones. Sería un error obviarlos, porque sitio, ya tienen en la Asamblea, aunque su peso en la misma está por ver. Pequeños y relativamente insignificantes, tienen detrás a Rosa Díez, la política más valorada del país que les da un “plus de expectación, reconocimiento y empaque”. Yo, fui de esos ciento cincuenta valientes que se acercaron a verla y escucharla. Mereció la pena. En Melilla, UPyD, es un “flemón” para Imbroda, y un “clavo al rojo cereza” para Muñoz y Aberchán.

25 de abril de 2010

La chilaba de Imbroda

La transmutación de Imbroda –quién lo ha visto y quién lo ve- sobre todo en ésta última legislatura, ha sido espectacular. No digo que sorprendente, porque al menos para mí, viejo y baqueteado askari, “las cosas” del alcalde, deben tomarse con sosiego en un buen cafetín, paladeando el correspondiente té, y si es con churros mejor.

La “chilabización”, del que otrora fuese predicador de un “ultramelillismo” exacerbado y excluyente, de un tiempo a esta parte, chirria y pierde aceite por doquier. No es que esté en contra de la evolución de las especies, y por tanto, de sus adaptaciones a los nuevos hábitats, o de la asimilación de avanzadas herramientas, creencias y enfoques. Estoy en desacuerdo con los disfraces, porque confunden y engañan, sobre todo, cuando no es carnaval.

Está casi probado científicamente que los hombres, con el paso del tiempo, se vuelven más conservadores. Si añadimos además sus antecedentes políticos, hay que buscar una explicación sensata para justificar la chilaba de Imbroda, el verdadero “porqué” en ese cambio de look. Dando por excluida cualquier iluminación espiritual, fruto de profundas lecturas coránicas, debemos ir al apartado más terrenal del asunto, entiéndase con ello, los llamados intereses políticos o de clan.

El caladero del voto musulmán -comunidad que ya supone la mitad de la población censada en la ciudad- es objeto de permanentes conjeturas y manipulaciones por toda clase de marchantes y oportunistas. Su elevado índice de analfabetismo, fracaso escolar, paro, desamparo social, pobreza extrema etc., son caldo de cultivo para quienes ven en ellos una fuente inagotable de “recursos”. El giro de alcalde en sus estrategias, está en ir ofreciendo a golpe o efecto mediático selectivo, una “chilabización” armoniosa que les haga ganar adeptos por convencimiento, sin renunciar a los “otros métodos” que ya le venían dando buenos resultados. Y es que el equilibrio para el PP de Imbroda es importante, porque no debe olvidarse, que buena parte del voto que lo sustenta, es tradicionalista y “semanasantero”, extremadamente sensible a eso del “miedo al moro y a cualquier acercamiento a dicho colectivo”. Como casi siempre dice Imbroda: “así que…vamos a lo que vamos”.