El bochornoso Levante, arruina buena parte de la climatología melillense. Un sopor que aceptamos a regañadientes como contribución o tributo quienes miramos la ciudad con los ojos de una madre, cargados de indulgencia, limpios y generosos.
No sé si la humedad relativa del aire afecta a nuestros neurotransmisores. Pero el estío obnubila y, además, ayuno y abstinencia, propios del Mes Sagrado, contribuyen a entrar en una especie de modorra contemplativa o mística, que debidamente controlada, puede conducirnos a lo mejor de sí, pero como todo en la vida, también al futilidad impenitente.
La frontera, vuelve a dar que hablar. No es nueva la fórmula del Makhzen de ir rascando en las heridas para no dejarlas cicatrizar, como tampoco produce asombro la actitud de los socialistas españoles, que ya en la época de Felipe González, alertaron las sospechas sobre acuerdos o pactos secretos, que debido su naturaleza intrínseca, sólo podemos intuir y especular en cuanto a su evolución, desarrollo pasado, presente y futuro.
Tampoco debemos olvidar que J.L. Rodríguez Zapatero, en tiempos del gobierno de Aznar –año 2001- hizo una anómala visita a Rabat en términos diplomáticos –que fue tildada de desleal- cuando estaba muy reciente la negativa del ejecutivo del PP en Naciones Unidas a un acuerdo anexionista de Marruecos –con la promesa autonomista- sobre el Sáhara. Todos, entonces nos preguntamos, qué fue a tratar Zapatero con Mohamed VI, y a qué conclusiones llegaron cuando entonces, el hoy presidente, era oposición.
Ahora, se presentan otras dudas y añadidos, porque la supuesta “comunión” Madrid-Rabat se ha quebrado, dando lugar a una crispación inhabitual con acusaciones y paradójicos pretextos, cuyos motivos de fondo tendremos que valorar.
No ayuda que el saharaui, histórico alto dirigente de la RASD, Ahmed Ould Souilem, presentado hace ocho meses como nuevo embajador de Marruecos en España, siga sin tomar posesión del cargo. No se entiende, a pesar de ser inicialmente un “sapo de compleja digestión”, y menos tras las declaraciones de Zapatero pidiendo su llegada. Está claro que no nos cuentan la verdad. Los bajos fondos de la política y sus sumideros, no son bien recibidos en Ceuta y Melilla.